miércoles, 1 de diciembre de 2021

Hasta pronto...

Voici mon secret. Il est très simple: on ne voit bien qu'avec le cœur. L'essentiel est invisible pour les yeux.

Antoine de Saint-Exupéry 
Le Petit Prince, 1943.




Este post va para despedirme de 2021 y de este espacio al que dediqué tiempo y esfuerzo para compartirles lapsos de mi vida durante cada mes del año. Les agradezco a todos aquellos que me acompañaron desde enero y a todos los que se fueron uniendo a lo largo del año, miles de gracias por leerme. 

Los que me conocen a fondo, saben que no me gustan las despedidas, ni tampoco me gusta idealizar los finales, y ahora sé que es tiempo de seguir adelante. Me quedo con lo mejor y con la convicción de que este proyecto ha sido uno de los mejores logros del año, pero ha llegado a su final como casi todo en esta vida, y como 2021, sí, como cada año que termina y al que hay que dejar atrás para continuar más y mejor.

Dicho lo anterior, esta nota es un poco más especial que las demás por ser la última y porque intentaré dejarles una parte de mi corazón, de mis lecciones de vida y de mi felicidad aunque sea de forma escrita y virtual. Deseo que lo disfruten mucho, tanto como yo disfruto escribir.

La esperanza de caminar en todas las calles de la ciudad para encontrarse con un solo ser humano es lo mejor que ocurre en la vida cuando se trata de ti mismo. No importa cuántas veces caigas en lo más profundo de algún hoyo, el tiempo consigue que salgas adelante y busques una paz que al conseguirla no debería perderse por nada ni por nadie.

Existe la posibilidad de parar el tiempo si necesitas replantear ciertos caminos, ya sea para seguir con ellos o dejarlos. Jamás es tarde para escucharte a ti mismo y dejarlo todo, suele parecer una locura cuando aparentemente te encuentras estable, pero la verdad que no la es. No nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos, poco a poco dejamos que las rutinas envuelvan nuestra mente pensando que siempre conservaremos algunos sentimientos de la forma que ahora los tenemos, y no es así, todo cambia y todo pasa.

Entre el ser y el estar existe una fusión que de conservarse, genera un amplio crecimiento en los sentimientos más preciados que nos pertenecen, pero si no está presente alguno de estos dos, la conexión se rompe.

En la vida me han sucedido acontecimientos buenos y malos, que me han enseñado mucho de lo que he intentado expresarles a lo largo del año, mes con mes, y aunque fue imposible escribirlo todo, siempre encontré un tema sobre el cual yo he aprendido o he descubierto gracias a mis propias decisiones y experiencias. 

Mi vida es tan loca, feliz y difícil como la de todos, llena de momentos altos y bajos, pero siempre consigo la fuerza necesaria para levantarme cuando toco fondo y para recuperarme de las peores caídas. Debo reconocer que no es fácil, se requiere de valentía, de amor, de pasar varios minutos pensando en cuando termina el dolor que sientes y vives, pero con el tiempo he aprendido que la mejor parte de superar cualquier obstáculo es cuando no te das ni cuenta que ya ha pasado. La felicidad no avisa cuando llega, simplemente aparece y hoy estoy segura que la felicidad se construye por sí sola cuando estás listo para disfrutarla, y para mí es un don al cual le agradezco infinito su existencia.

Este año perdí personas que realmente quería y que estaba segura que me querían bien y que nunca perdería, no lo digo como el clásico cliché de mientras unos se van otros llegan, no, no es así. Cuando alguien te da la espalda en los momentos en que más compañía necesitas, cuando te hacen sentir que te ayudan, pero en realidad no te apoyan, cuando el amor que sientes por alguien desaparece, cuando no te quedan más intentos por hacer feliz a una persona, llega el adiós y cuando sientes que lo has perdido todo, incluso el encanto por sonreír, el camino te hace ver que siempre hay otro rumbo que tomar, una salida de emergencia, una puerta desconocida que al abrirla no tiene retorno.

En efecto, no hay vuelta atrás porque cambias tu forma de ser, de ver el mundo, y de vivir tu vida. Siempre les he compartido que no todos pensamos ni sentimos igual, y que existen momentos donde las dos caras de la moneda encuentran su gran parte de razón, pero en definitivo estar al lado de personas que no nos suman y que todo lo que hacen es restarnos presencia, bajarnos el autoestima y no resaltar nuestra importancia en este planeta tierra, lo siento, pero no merece la pena permanecer a su lado.

No merece la pena que por el miedo a irte de donde te encuentres por la costumbre o por el amor que crees tener, te rindas a continuar con tu camino y soportes humillaciones o vejaciones reflejadas en distintos sentimientos, actitudes, o acciones. Desde pequeña siempre me ha gustado ayudar y apoyar a las personas tanto me sea posible, y con todo esto que escribo, quiero hacerles sentir que si existe algún motivo que te hace mal, no merece la pena, en el espacio que sea, no te merece.

Sal de donde tengas que salir, no permanezcas en la tristeza, entre más tolerancia consigas para vivir en espacios negativos, más difícil es seguir adelante. Nada es imposible, pero tomará más esfuerzo en todos los sentidos. Abre tus ojos y date cuenta que las personas que te restan energía, no van a estar a tu lado reconstruyendo tu vida o soportando contigo todo el peso que cargas.

Nunca es tarde para terminar, pausar o modificar las situaciones adversas que el destino nos presenta. De corazón les digo que continúen con su vida, que no importe el que dirán, porque al final nadie tiene poder sobre tu persona y aquello que podrían decir no será nada verdadero ni real, porque tu verdad solo la vives tú y nadie más. Ten en mente que la mayoría de las personas que intervienen en la vida de otros seres humanos, no se interesan en los sentimientos de nadie, no, ni en los suyos, porque el egoísmo no es un valor digno de reconocimiento.

El tiempo que se va, no regresa más y su valor es inigualable. La familia siempre tiene el primer lugar, ya sea la biológica, nuestra madre, padre, hermanas o hermanos, primas o primos, abuelas o abuelos, tías o tíos, o sea la familia que nosotros elegimos, nuestros mejores amigos, esos que no se han ido, no se van y no se irán porque nos quieren tal y como somos. Son esas familias los seres humanos con quienes el tiempo debe disfrutarse, recuperarse y procurarse.

Les digo también que esperar nada, darlo y agradecerlo todo, resultan un rescate al alma cuando estás roto por dentro, tan grande que no se imaginan lo que se gana cuando se llevan a cabo esas tres acciones por convicción propia. Y de las heridas más grandes ocasionadas por traiciones, mentiras, decepciones, y otras, si aprendes a no guardar rencor, si dejas el idealismo de la perfección, y practicas el no esperar nada, darlo y agradecerlo todo, nada te estancara en un sentimiento de tristeza, y simplemente dejarás ir ese daño al mismo lugar del cual haya llegado. 

Del amor, del amar, del querer bien, lo que les compartiré una vez más, tal como lo hice hace meses, lo que más vale, es la libertad con la que todos los seres humanos nacemos y existimos, nadie es de nadie, somos personas y como almas libres queremos, adoramos y amamos. El amor se trata de elegirse cada día y de procurar los sentimientos que mejor nos apetezcan, de estar convencidos por sentir el amor que sentimos. Siempre será mejor fortalecer las relaciones en cada momento que sea posible y darlo todo, pero más allá de eso, no contamos con poder alguno de forzar nada ni a nadie para quedarse a nuestro lado y querer por tiempo infinito.

La vida por sí sola no es así, nada es eterno, ningún momento dura para y por siempre, hay que luchar día a día por enamorarse de uno mismo y por el amor que tengamos en nuestro corazón, confiar y dejar ser. Al enamorarnos de una persona, no hay que olvidarnos que al igual que tú, ese ser humano tiene su historia, su vida, su camino y si la suerte del destino, la de haberse conocido y las ganas de ambos los llevan a caminar juntos, resulta una gran dicha que debe alimentarse todos los días, pero nada debe ser forzado, porque todo fluye.

No hay necesidad de intentar cambiar la esencia de las personas de las que nos enamoramos, querer a alguien tal y como es, nos hará enamorarnos más y querer bien y mejor a ese bello ser humano que tanto admiramos. Disfrutar cada momento, hacer un tiempo ideal y perfecto de todos los segundos, aceptar los buenos, los malos ratos, dar gracias a la persona que provoca locura extrema cada mañana y noche...

Si te eliges a ti mismo primero que a nada en este mundo, si te amas con la mayor fuerza y energía posible, vas a encontrar tu brillo y serás capaz de mostrarlo a todos. Ábrete al éxito, al amor y a la vida, sé que no es fácil, pero tampoco difícil, y en este universo nada es imposible, no te cierres a la felicidad, mantén tu luz y lucha por tus sueños, que hoy pueden parecer lejanos pero el día de mañana estarás viviendo en ellos.

Les deseo lo mejor en 2022, que la vida los llene de momentos increíbles y brillen tanto como sea posible.

Abrazos,
Hasta pronto.



María.

 

No existe la fórmula exacta para ser feliz

Hola mis querides lectores desde enero de 2021,  un año más se ha ido y aquí va mi resumen anual de lecciones y no tan lecciones descubierta...