Cada vez que te deseo soy un completo incompleto, si me giro y no te veo…
Pau Donés Cirera.
Madrid querida, la vida por tus aires se pasa fugaz y velozmente, gracias por tantas alegrías que le has brindado a mi historia. Ser y estar es lo más importante que vives en el día a día, y si existe algo divino es compartir la felicidad y las tristezas con aquellos que más quieres y el seguir escribiendo recorridos en los mejores sitios que te encuentres. Este mes va dedicado a la ciudad más bonita y cálida que para mí existe después de Ciudad de México, en este corto lapso de existencia en el planeta tierra.
A tu lado las sonrisas nacen a diario, mientras las lágrimas y los sueños rotos se desvanecen de pronto sin darse uno cuenta. Tus caminos brindan una particular felicidad que solo los que te queremos bien somos capaces de comprender, algo parecido al sabor de una tortilla sin cuajar junto con una copa de verdejo y croquetas, siempre de jamón, o unos besos bajo la luna llena en alguno de tus rincones.
De tus espacios, siempre estaré agradecida con todos los barrios, pero en especial contigo Chamberí, siempre en mi corazón. Los encantos de las glorietas, las plazas y los jardines en este barrio, sabes muy bien, Madrid, no tienen comparación. La glorieta de Quevedo, los jardines de la plaza de Olavide, la plaza de San Juan de la Cruz, la glorieta de Bilbao, la plaza de Alonso Martínez, las fuentes de San Bernardo, el parque de Ríos Rosas, el parque de Santander, llenan todos de felicidad pura.
Dicen que hay raíces desconocidas con las que uno se encuentra cuando recorres espacios que vas pisando fuerte y haciendo historia, en mi caso, yo las he encontrado en Madrid, y sé que seguiré encontrando más con el paso del tiempo. Desde la primera vez que te conocí, de menos, en esta vida, en el inicio de una primavera, ya de unos cuantos ayeres, hasta el día de hoy, en pleno otoño, si alguien me hubiera siquiera contado mi historia de vida aquí, jamás la hubiera creído.
Todo es mejor cuando no sabemos lo que nos depara un destino, y, contigo, cada momento siempre ha tenido y tiene un valor más que preciado, sea la razón o el tiempo que sea. No imagino esta vida ya sin tu presencia, sin toda la experiencia que me has dejado, todo lo que me has enseñado. Estoy segura que la paz y la libertad que tú irradias y que me has compartido no la tiene ningún otro sitio, al menos, sé que no hubiera sido posible conocerlas y vivirlas de la forma en la que me lo has enseñado.Lo más bonito, lo más extraño, lo más triste, lo más impresionante, lo más importante, lo más vivo, me pasa aquí contigo, a tu lado y en ti. Uno siempre vuelve a los sitios donde amo tanto la vida… y sí, pero contigo es distinto, el tiempo pasa y todo cambia, pero tú no, sólo cambian las historias que en ti se escriben, distintos y maravillosos capítulos de vida, con más emociones que nada, seguro que la culpa, la tienen tus cielos, porque como los tuyos no hay dos.
De ciudades, dicen también que para conocerlas bien, la receta es vivirlo todo para conocerlas, y yo diría que más allá de experimentarlo todo, la verdadera esencia de conocerlo todo, está en vivir la vida con una fuerza de voluntad que te lleve a romper las barreras que pudieran existir para conseguir tu libertad, tu paz y tu felicidad, sea donde sea, solo que en Madrid se consigue más y mejor, es lo que hay, alegría.
Para mí, cuando puedes andar con una sonrisa de par en par, siendo estrella, siendo luz, sin alguna necesidad de esconder o de asumir algo innecesario, eso es vivirlo todo, tener paz interior sin pensar en más nada que en la libertad que tienes cada momento que respiras. Hay que decirlo, las cosas como son, en Madrid todo lo encuentras, y si no es el día en que lo buscas, al día siguiente y sin pensarlo mucho, lo que es para ti, ahí estará.Ay Madrid, tantas mañanas y tantas noches, tantos medios días, tantas meriendas, tantas cañas, tantas claras con limón, tantas copas de verdejo, tantas croquetas, tantas ensaimadas, tantos churros, tantos cafetitos, tanta ensaladilla, tanta tortilla sin cuajar y con cebolla, tanta vida que das, tanta gente y coincidir con las mejores personas, tantos paseitos, tantas ilusiones con tus luces, tantos tintos, tantas fuentes, tantas glorietas, tantas meninas, tantas tabernas, tantos cuadros, tantas terrazas, tanta fuerza que le brindas a la vida por vivirla.
Y debo decir además que de todas las estaciones, mi temporada favorita siempre será el otoño, sé que se los había dicho ya el mes pasado, pero insisto, qué puede haber mejor que ver las hojas volverse doradas y luego caer, al tiempo que tus cielos se tornan color mostaza, debo reconocer que sí Madrid, sí hay algo, no mejor, pero que lo mejora, y es la compañía que tienes al lado cuando eso ocurre. Sobre compañías, algo divino en Madrid es que mientras caminas con alguien, vas chocando los hombros y los brazos mientras vas pasando por las calles hasta llegar al sitio al que te diriges, qué bonito es lo bonito, y sí Madrid, en todos los sentidos, eres la más bonita, por tu gente, por tus aires y por tu existencia.No necesitas nada más que buscar tu felicidad todos los días y llegarás a un punto de equilibrio donde mantenerte, en ti Madrid podría asegurar que todos los días se llega a ese punto si así lo deseas. Por último, les digo que de este mes, si algo me han enseñado los momentos, es que no se pierde el tiempo con quien se gana la vida misma.
Con cariño, para ti Madrid, para todos los que son parte de mi vida, y para aquellos que sin buscarse se encuentran…Abrazos,
María.